Estado del Tiempo
ciudad de Córdoba


Viva Córdoba
Córdoba que se enamora
y que escribe en las paredes
Córdoba que se nos cae
Córdoba que se levanta
viva Córdoba
Córdoba que se la aguanta.


Jerónimo Luis de Cabrera



Provincia de Córdoba


Cancionero II
Caballero de ley (vals criollo)

Calle 9 de Julio esquina Rivera Indarte,
corazón elegante de mi docta ciudad
donde late la vida al compás de los gritos
de un lustrín y los versos del cieguito cantor. [ Ver más ]





"Romance Albiazul"

Texto aparecido en el nº 14 de la revista "Mística Albiazul"
  La Wanora Romero  

Fue una noche de verano –como empiezan casi todos los romances- se ponía en movimiento nuevamente el año futbolero.
Se abría el juego con los amistosos de pretemporada.
Esa noche salía Talleres al ruedo con su equipo ya armado.
Luego vendrían los cambios, las nuevas y por lo general desconocidas figuras se mostraban en público; “saturno, la inconfundible voz del estadio” anuncio su ingreso: Miguel Ángel Romero y nada más.
Una figura bajita con los pantalones azules tradicionales que le andaban grande, con el pañuelo blanco echo un bollo y asomando una punta en el bolsillo de atrás y la camisa azul y blanca como pintada en el cuero de su pecho y espalda.
Los brazos bien caídos al costado de su cuerpo, la cabeza, inclinada para un lado o para el otro dándole un sello de bondad que lo acompaña hasta hoy y el bamboleo de su cuerpo al caminar como si siguiera aun sin la pelota, amagando. Amagando y gambeteando hi... [ Ver más ]
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Anécdotas del Deporte Cordobés. Por Sergio O. Avedano
 
 


Américo Alive fue un gran jugador.

Hábil y vivo.
Jugó en Universitario y comenzó su carrera en Villa Azalais.
Una tarde un espectador, ubicado detrás del arco, lo insultaba continuamente.
Como era delantero, cada vez que se acercaba por allí el hombre se acordaba de su familia.
En un contragolpe se escapó el wing derecho y Alive lo compañó por el centro del ataque.
El centro le llegó justo.
Justísimo para agarrarla de volea y clavarla en un ángulo.
Alive continuó su carrera, subió el alambrado, saltó del otro lado, le pegó un puñetazo al espectador, siguió su carrera alrededor del alambrado hasta la puerta que estaba en la mitad de la cancha permitiendo su acceso al campo de juego donde lo esperaba el árbitro, quien le estrechó la mano felicitándolo por el gol y el puñetazo.

Recién entonces, con toda la misión cumplida, festejó el gol abrazándose con sus compañeros.


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"Jaime Giné, ese campeón tan lleno de elegancia"

Escribe: Horacio Pagani

Fue campeón de estilo en los tiempos romáticos del boxeo argentino.
Cuando el Luna Park era un templo de desafíos con tribunas repletas y las polémicas se extendían hasta la madrugada en la esquina de Corrientes y Leandro Alem.
Jaime Guillermo Juan Manuel Giné había nacido en Charata, Chaco, el 10 de abril de 1933, pero su familia se radicó en Córdoba cuando él era un chico.
Se hizo cordobés por adopción. Y el tiempo lo transformó en ídolo.
Peso liviano, uno de los más atractivos en la época de las ocho divisiones.
Buena estampa, fina técnica, estilo clásico. Jaime Giné fue uno de los grandes boxeadores de la historia que por su bajo perfil no participó nunca de las polémicas mediáticas.
Sólo se dedicó a pelear intensamente (mes a mes) hasta construir un récord impresionante.

El invicto desde su debut (el 26-2-54 le ganó por nocaut en el quinto a Jorge Castro en ... [ Ver más ]
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Pero qué Golazo.


“Fue el gol más impresionante que me han hecho en mi vida; la pelota hizo una curva y se clavó arriba en el ángulo, donde yo no podía llegar nunca; algo digno de un campeonato" (Tocalli, arquero de Belgrano.)

El pleito tenía que definirse así. Con algún elemento contundente especial.
La paridad, los vaivenes en que se movieron Talleres y Belgrano a lo largo de los siete partidos anteriores y durante más de setenta minutos de este, necesitaba de una fractura rotunda,aplastante. Algo así como ese monumento al tiro libre,ese impacto formidable que fue el gol de Willington. Que levantó a un estadio y que sepultó a un equipo como Belgrano, templado aún para las más difíciles.... [ Ver más ]
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Balada al folklore deportivo de Córdoba
¿Qué esperaba para hacer entrar la pelota?

Escribe: Sergio Avedano

El año 65 era Córdoba total.

Libertad y Unión Florida disputaban la semifinal.
El ganador disputaría la final con Peñarol.
Iban 2 a 2 cuando el reloj marcaba el minuto 90 y empezaba el tiempo de descuento.
En ese preciso momento Juan Carlos Gutiérrez de Libertad esquivó cinco jugadores, le salió el arquero y lo esquivó también. Llegó solo para entrar con pelota y todo.
Entonces se paró en la línea del gol, puso el pie encima de la pelota y se detuvo para mirar a la gente que no entendía su actitud. Los rivales tampoco lo entendían.
El público que festejaba la jugada cambió de actitud y empezó a gritar que el tiempo se terminaba. Le pedían que hiciera entrar la pelota.
Lo insultaban para que la hiciera pasar la línea. El árbitro miró el reloj y levantó la mano llevando el silbato a la boca.
El público enmudeció. Gutiérrez empujó la pelota haciéndola trasponer la línea en el momento que sonaba el silbato dando por terminado el partido.
El gran silencio seguía cubriendo las tribunas. El árbitro levantó la mano señalando el centro del campo sancionando el gol.
En medio de la desesperación estalló la alegría y la euforia.
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RECUERDOS DEPORTIVOS
 


DANIEL WILLINGTON
Yo te saludo Daniel de los estadios
Y te agradezco
Yo te saludo Daniel de los estadios
Y te agradezco
por ellos, y por mí.

No por el gol de un triunfo ambicionado
sino por todo
Por el juego del poeta y del cerebro
Por el canto de un pueblo
que olvidó colores
y gritó tu nombre para llamar al fútbol.

Yo te saludo Daniel de los Estadios
Por tu juego
Por tu ciencia
Por tu arte.

Por tu fútbol
Por la fiesta de todas las tribunas
por la sonrisa de aquellos que no ríen
pero los domingos, cantan.

Yo te saludo Daniel de los Estadios
Por los que juegan
por los que escriben
por los que hablan
por los que gritan
por los que aplauden.

Yo te saludo, Daniel de los Estadios
por Vos, y por el fútbol.-

NILO NEDER


RUBÉN TORRI

El inventor de "cepillito, cepillito"
Es un "cordobita", porque nació en el Partido de Ramallo, provincia de Buenos Aires, el 23 de febrero de 1930.
Llegó a Córdoba en 1946 y no comenzó a trabajar (como quizá muchos podamos imaginar) directamente en el ámbito del periodismo deportivo: Rubén ("Rubencito" por entonces) antes fue boyero, juntador de maíz, relojero, y realizó múltiples tareas durante 15 años en la Fábrica Militar de Aviones de Córdoba.
Es el año 1956 el que lo ve ingresar al mundo del periodismo deportivo.
En una entrevista realizada en el programa radial "NOSOTROS, LOS CORDOBESES", Rubén contó al aire que quiso ser muchas cosas (a profesiones me refiero), entre ellas jugador de fútbol y boxeador, pero destacó cuanto deseó ser cantante de tangos, al punto de llegar a ser imitador.
Y en una propaladora que tuvo en su juventud, rubén hacía la "parte cómica" (así la llamó él) o de animación, y allí imitaba a sus ídolos, los grandes relatores: a Fioravanti (en fútbol), a Bernardino Veiga, a Alfredo Arosti.
Y en esa propaladora aprendió mucho de lo que conocemos como "relato inventado".

Lo de "cepillito, cepillito" es una de las tantas frases inventadas por el talento repentista de Rubén Torri.
De ese invento, hablaremos un poquito más adelante.


DANIEL WILLINGTON
El primer pensamiento que tuve cuando vi a Daniel Alberto Willington fue: "A la pucha, qué tipo grandote".
Y claro, desde su casi metro noventa, pensé que realmente su habilidad en la cancha se multiplicaba aún más teniendo en cuenta su gran tamaño.
La segunda impresión, al verlo y luego conversar con él, fue la estar frente a un hombre que si bien no era cordobés de nacimiento, paradójicamente, no podía ser más cordobés: pícaro, rápido, intuitivo, tanto en la charla como lo había sido cuando para el deleite de los espectadores, miraba para un lado y daba el pase para el otro.
"El Daniel de los Estadios" como escribió Nilo Neder, es un hombre nato para la redonda y para muchos, esté donde esté, siempre estará en Talleres, el club que lo vio nacer futbolísticamente a los 16 años.
Daniel Willington nació el 1° de setiembre de 1942, y al decir del escritor Sergio Avedano, sería un "cordobita".
Porque Willington nació en Guadalupe, provincia de Santa Fe, y muy pronto se radicó en Córdoba.
Ya hablaremos de su época en Vélez, de su relación con Bonavena, de Amalfitani, y -por supuesto- del golazo que nunca olvidará ningún cordobés ni el arquero Pedro Eugenio Tocali.
Busco las palabras para presentar lo que fue y es Daniel Willington, y decido hacerlo con una anécdota que lo pinta de cuerpo y alma enteros: en Vélez, en el debut, Willington mostró su genio: marcó un gol, protestó y fue expulsado.

Ese es nuestro hombre.
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30 años de "ablar"
Una vez, El Chino Torri me dice: "¡¡Yo tengo más de 30 años de A.B.L.O.!!" (como me lo decía en una entrevista radial, yo pensé que se refería a su verborragia superlativa…), y al preguntarle sobre ese punto, Rubén -con su típico humor cordobés, me aclara que se refería a que había viajado más de 30 años en aquella empresa de colectivos, y sus consecuencias en las partes bajas…"
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